Ahora
desde la orilla de mis pérdidas
intento sortear sin reproches
mis propios cincuenta irreparables,
reconozco toda una vida de desconciertos
bastantes despropósitos,
toda una colección de ayeres
suspendidos en las colas
que se forman en los confesionarios,
y ahora ...
esa brisa helada
destempla mis dientes
cuando veo la vida pasar
como pasa la corriente
cuando agarras un cable pelado.
( Quizá no debiera sorprenderme,
mí olvido
es casi un hábito.)
cerrar los ojos
era un tiempo perdido,
ahora los cierro
para vivirlo.
Sin duda,
la blancura de estas páginas
recuerdan cada detalle,
sobre ellas copio
lo que me dicta tu silencio.
lunes, 27 de abril de 2009
AHORA
LA SOMBRA DE LA MEMORIA
La presencia de esa lágrima desllorada
disfrazando neciamente una verdad de tantas
aferrándose a ese estribillo de momentos
que están de más
que contaminan desde dentro
el lento balanceo de un pétalo.
Podemos distraernos con el humo de la visión,
con la corteza de las palabras
urdir un tejido inexistente,
nada cambiará ...
el recuerdo
aprende que la espera
no es más
que sombra acurrucada en la memoria.
domingo, 21 de diciembre de 2008
GUERRA INTERNA
Mi alma es critica
y vive en constante pie de guerra
alentada por una incredulidad manifiesta,
azotada sin descanso
por un viento rabioso
nacido de este árido desarraigo
lleno de colgaduras y sombras.
Un delgado hilo de tinta fluye
entre la espesura del follaje
crecido a mis márgenes
sobre un tapiz desenvuelto
donde pagar el resto del peaje impuesto
y esperar
el diferido termino de mis días
en que los recuerdos me abandonen
y no lastimen cruelmente mis sentidos
con ese impertinente e infatigable
ritmo de olas ...
de lobos aullantes en la noche
que cubren su silencioso desierto.
Pero ella es ...
blanca luz lunar,
reposaré eternamente
bajo el hechizo de sus párpados
y sus manos calmaran
el bravío mar de mis dolores
y no lamentaré más imposibles ...
me basta su cuerpo
para albergar todas mis noches.
MAR ONÍRICO (al mar cantábrico)
Quizá sea ese mar
agitando un pañuelo
de estremecidas algas
alargadas,
recogiendo frescos cestos de luces
entre el blanco y espumoso oleaje.
Quizá sea ese mar en enaguas
que despunta con el alba
desenredando ondeantes cabellos
tras las nubes
lanzando ondas tras los sueños
de humedades
que resplandecen en los sentidos
henchidos de velas y salitre.
Quizá sea ese mar ...
Su silencio extendido
sobre el horizonte de la mirada
sosteniendo el lento vuelo
de las gaviotas
entre los pies desnudos del amanecer
domingo, 14 de diciembre de 2008
ANIMAL DE COSTUMBRE
Mi animal de costumbre
me identifica,
a veces
en mi propia ignorancia.
Lobo dentro de mi,
desconocido irracional,
me siento un ridículo extraño
ante este huésped delirante
que me agazapa a sus pies
y me enseña con dureza,
pero también me da,
la alegría
de no temerle.
SIGLO XX
Cuesta resistir en primera línea
tanta lapidación visual,
de nada sirve parapetarse
tras barricadas de palabras
que difícilmente pueden proteger.
Arduo es,
no pertenecer al grito,
arrancarse
sobre esta tierra vacía de intenciones,
extraviada
como nosotros,
los que ya nada esperamos.
Cumplimentando el tiempo,
sin apenas razones,
manteniéndose al límite
entre estas manos que no olvidan
que tuvieron que construir su casa
sobre este asolado siglo veinte.

